Cuidar de nuestra Salud emocional, es vital para el buen desarrollo personal, así como para tener una relación saludable tanto con nuestro entorno, como para nosotros mismos. Normalmente, no invertimos mucho tiempo en pararnos a dejar entrar las emociones, y no solemos reflexionar sobre cómo nos relacionamos con nuestras emociones, sino que en la mayoría de ocasiones, tenemos tendencia al juicio de si esto o aquello que estoy sintiendo, es agradable o no. El problema surge que al sentir una emoción que no nos resulta muy agradable, muchas personas tienden a querer “bloquearla” o  “taparla” porque se nos ha enseñado a que sentirse de esta forma, no es bueno, no es correcto, o no es agradable, y que es mejor sentirse de otra forma o por lo menos es más fácil de llevar.

Con todo esto en muchas ocasiones, aún a algunos adultos, les cuesta diferenciar qué emoción están sintiendo, precisamente por no dejarse sentir en el momento en el que les tocaba, o por que han aprendido a disimular una emoción sin impregnarse de ella.

El papel de las emociones, es adaptativo, es decir, sirven para nuestra supervivencia, y una buena gestión de ellas, favorecerá que una persona se adapte mejor a las situaciones, así como a generar relaciones más sanas con su entorno.

¿Porqué es importante que los niños aprendan a detectar o poner nombre a sus emociones?

El hecho de preguntar ¿qué estás sintiendo? ya hace que los niños se paren a reflexionar sobre la propia emoción, ¿qué les pasa en el cuerpo?, si están activos, o no, y saben detectar cuando aparece, si dura mucho o es rápida, relacionándose con ella permitiéndose sentirla.

Ellos ya reconocen cuando una emoción les resulta más o menos agradable, sin embargo, que eso sea así, no quiere decir que una emoción sea mejor o peor que otra, sólo es una forma de sentir, y como antes he explicado, las emociones sirven para adaptarnos, y es normal sentirlas todas, por ejemplo para llegar a la calma después de una rabieta, se necesita pasar por la rabia.

Si en lugar de prestar atención a la emoción, no se para a detectarla, y además lucha contra la emoción para no sentirse así, se puede estar favoreciendo que reaparezca con más frecuencia e intensidad, es importante sentir la emoción y escucharla, para poder gestionarla.

¿Cómo se puede favorecer la expresión emocional en los niños?

Hay muchas maneras de expresión emocional, la más básica de todas es preguntando directamente ¿cómo te sientes? ¿qué emoción has tenido cuando te ha pasado…?

Es importante dejar que la emoción fluya y expresarla tal y como es, para ello hacer una asamblea afectiva en casa es muy productiva y además de dejar ese espacio de expresión emocional, también se favorece la comunicación.

Para ellos las actividades creativas siempre dar muy buenos resultados, una idea puede ser crear un mural con las emociones, y que escojan cada día la que más sienten cómo se sienten con esa emoción.

Las lecturas de cuentos, y preguntar cómo creen que se sienten los personajes, además de poner nombre a las emociones, también favorecen el desarrollo de la empatía poniéndose en el lugar de los personajes.

Otra posibilidad, es describrir las características de la emoción y que jueguen a adivinar de qué emoción se está hablando.

 

Lo importante no es sólo buscar sentirse “bien”, lo humano es sentir.