En esta época del año, son múltiples las noticias sobre síndrome postvacacional, entendido como la falta de adaptación al trabajo y la rutina al volver de vacaciones, que puede producir fatiga, estrés, cansancio, insomnio,o irritabilidad, entre otros, con una duración de unos días, sin embargo, es importante indagar otras posibles causas.

Las vacaciones, normalmente vienen asociadas a desconexión, relajación, realizar más actividades, aprovechar el ocio, disfrutar más tiempo de la familia y amigos, carencia de obligaciones laborales, y una serie de beneficios que cuando se vuelve a la rutina laboral no se dan tan de continuo.

En resumen, volver de vacaciones es adaptarse de nuevo a la rutina, el síndrome postvacacional como tal, no existe en un manual de diagnóstico, simplemente no es más que una desadaptación que tiene una duración limitada, por tanto, si los síntomas que antes se han comentado persisitieran sería necesario evaluar si la persona tiene algún otro problema asociado.

Tristemente, todas estas actividades lúdicas y que tanto bienestar nos aportan, parece que la mayoría solamente se las pueden permitir en vacaciones, nada más lejos de la realidad, ¿ por qué no permitirse en otros momentos disfrutar igualmente de la vida? Llenamos la agenda de obligaciones, deberes, extraescolares para los niños, trabajo, tareas del hogar, cuidar de los mayores… cuando es muy fácil sacar un pequeño hueco para quedar con esas amistades con las que pasas un rato muy agradable y ves 2 veces al año, si se hace un pequeño esfuerzo se puede.

En lugar de postergar esas cosas que nos alegran el día a día, lo podemos introducir en nuestra rutina de forma más sencilla de lo que parece, por ejemplo:

  • Levantarse 30 minutos antes para hacer alguna tabla de ejercicios.
  • Pon tu música favorita de camino al trabajo, si vas en coche, grita a pleno pulmón tu canción favorita.
  • Pon una fecha concreta para quedar con tu grupo de amistades.
  • Permítete un capricho a la semana, sea un dulce, un baño, algo que te guste y disfruta ese momento.
  • Si no puedes quedar con las personas que te apetecería, por lo menos habla con ellas una vez al mes, no pierdas el contacto.
  • Juega más con tus hijos, igual que en vacaciones.
  • Pasea
  • Medita: con 10 minutos de respiración ya has oxigenado tu cuerpo y descansado tu mente.

 

Los pequeños placeres realmente no cuestan tanto tiempo, sólo te has de dar permiso.